domingo, 27 de noviembre de 2011

EL ERIZO (Todos los niños felices se parecen, pero los infelices lo son cada uno a su manera)




Título original: L'hérisson
Dirección: Mona Achache.
País: Francia.
Duración: 100 min.

Interpretación: Josiane Balasko (Renée Michel), Garance Le Guillermic (Paloma Josse), Togo Igawa (Kakuro Ozu).



  Cuando recuerdo mi infancia, me veo a mí mismo como un niño repelente y sabelotodo, por mucho que mi madre diga que yo no era así. Hasta hace poco dudaba que a mi yo de ahora le gustase ese otro yo que fui y que en parte sigo siendo, sino que más bien tendría ganas de callarme la boca para que dejase de hablar. Y, sin embargo, viendo a la repipi Paloma, protagonista infantil de esta delicada película, sabionda como ella sola, me acordaba del niño que era y empezó (empecé) a caerme bien. Porque esa niña me recordaba a mí, y esa niña, Paloma, era marisabidilla pero encantadora, y a pesar de sus insolencias de niña que se cree mayor de lo que en verdad es, resulta enternecedora en su fragilidad pueril, en su soledad infantil. (Para entendernos, no es como la adolescente interpretada por Ellen Page en “Juno”, tan insultantemente ingeniosa que daba arcadas, y encima embarazada, con lo que la especie amenazaba con perpetuarse.) Ésta es la historia de amistad entre dos mujeres: una que ya ha sido, y otra que será; que, en el fondo, no son sino la misma.

  La historia de un encuentro inesperado entre dos habitantes de un inmueble de la calle Eugène Manuel, en París: Paloma Josse, una niña de once años tremendamente inteligente y con la ambición secreta de suicidarse para escapar de un futuro burgués al que no encuentra sentido, y Renée Michel, portera discreta y solitaria que bajo su apariencia de inculta y arisca esconde en realidad una personalidad inteligente, sensible y cultivada, admiradora de Tolstoi y de lo oriental. El detonante de esta amistad improbable es la llegada del enigmático señor Kakuro Ozu, un japonés que acaba de mudarse al edificio…

  La cinta parte de un gran material, la exquisita novela de Muriel Barbery La elegancia del erizo, la cual lleva a la pantalla de manera correcta y con respeto y amor por lo que se cuenta y sobre todo por los personajes. Es una adaptación más fiel de lo que se dice, a pesar de tomarse ciertas libertades, dada la imposibilidad de plasmar por entero las agudas y hermosas reflexiones de todo tipo (vitales, artísticas, filosóficas, etc) que son la principal valía de la obra literaria. Sin estas digresiones, el espectador no termina de entender la historia ni sus protagonistas, aunque la magnífica interpretación delas actrices, y en especial de Josiane Balasko, firmemente posicionada para los César con su contenida interpretación de esa portera anodina pero extraordinaria que es Madame Michel, protagonista de una delicada y crepuscular historia de amor. Sabedora de esta carencia, el film encuentra otros activos que no están en el libro, como son las ilustraciones que cobran vida ante los ojos del espectador, así como la dirección artística y el ya mencionado trabajo actoral, creíble, por parte de todo el elenco. Le falta la fluidez y la hondura del original literario, pero es un digno y emocionante trabajo que deja una sensación reconfortante en el espectador, que no puede evitar empatizar con los personajes.
  
  Porque esta cinta no es sino un cuento sobre seres solitarios, incomprendidos y sensibles, que se esfuerzan por entender y vivir la vida que les ha tocado vivir.





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