martes, 6 de diciembre de 2011

Yo me acuerdo de esa escena de... La belle verte (Coline Serreau, 1996)

  Probablemente, la película más perroflauta de la Historia ("fricchettona" en italiano, quizá mi palabra favorita de ese idioma -quien me conoce lo sabe-), "La Belle Verte", que literalmente sería "La bella verde", y en español se tituló "Planeta libre" es un film de culto francés, una comedia amable y un poco tontorrona que apuesta por la ecología radical y la filosofía New Age como formas de vida.

 Una película cuya crítica a la sociedad de consumo y al sistema político actual comparte no pocos puntos en común con el movimiento de los indignados y el 15-M, pero que puedo jurar que pocos de ellos conocen.
  
  A pesar de lo interesante del planteamiento, las razones que esgrime son un poco vagas y bienintencionadas y en último término algo simplistas, quedándose muchas veces en la superficie, con tópicos ya trillados como "cualquier tiempo pasado fue mejor" y la mistificación del "buen salvaje". Aun así, invita a la reflexión y ofrece algunas escenas memorables como el concierto de música clásica reconvertido en poco menos que una boda gitana digna de un film de Kusturica; la tertulia política en la que el invitado, político de profesión, dice lo que realmente piensa: Que el desempleo se la sopla y todos los ciudadanos deberían comer mierda; o el impagable partido de fútbol convertido en un delirante espectáculo de ballet bajo los acordes de "El Danubio Azul" de Strauss, escena que viene a continuación.


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