viernes, 27 de mayo de 2016

UNA NIÑA

Y ahora me meten adentro y está oscuro y encienden el fuego y yo me quemo. Pero no lloro, porque no me duele, no me duele, no, y no tengo miedo. Aquí al lado hay una chica también y la chica es guapa y también arde y no le duele. Y afuera hace frío pero yo no tengo frío. Y afuera está el sol y el sol es grande y caliente y amarillo y rojo. Y el sol brilla, el sol brilla en muchos sitios: en el cielo y en las nubes y en el mar y en los pájaros que vuelan y que no, y en los cristales y en los espejos. Y en los espejos veo mucha gente, y hay muchos espejos y mucha gente, y hay gente en casa, pero no en la mía, y tampoco en mi habitación, porque yo no estoy. Pero hay mucha gente, y hay gente que grita y que ríe y que llora donde hay espejos pero no hay sol. Y el sol también brilla en el amanecer y en la lluvia que caerá mañana, porque mañana va a llover, va a llover mucho. Pero hoy no, hoy hace sol y el sol brilla en las hojas de los árboles y hace sombras en la calle y en los sitios donde no llueve, y hace sombras en el parque donde voy a jugar, el que tiene los toboganes grandes y los columpios que hacen ruido, y hay mucha gente en el parque también y hay niños y hace sombra en los niños y en las hormigas, y los niños las matan y les quitan la cabeza pero el cuerpo y las patitas se mueven como si la tuvieran y parece que no están muertas pero sí lo están y las hormigas muertas lo saben y las otras hormigas corren muy rápido, así, y se meten todas a la vez dentro de su casa, del hormiguero, sí, y allí, allí tampoco brilla el sol. Y hay otros niños, está Migue y María y Lau y Cris y Dani. Y Dani está en los columpios y se mueve arriba y abajo, así, ¿ves?, así, pero no se cae, no, y un día se caerá, pero no le pasará nada. Yo no estoy en los columpios pero da igual, porque lo veo y veo la cara de Dani en la sombra y en el sol, y también la casa de las chuches y los helados y el sol que brilla también en las piruletas de corazón que me gustan y que me compra la yaya, que tiene una piruleta en el bolsillo del abrigo pero no se acuerda. Se acuerda ahora, mira, ¿ves?, mete la mano y la saca y la mira y se acuerda y llora y le duele la cabeza. La yaya no está en el parque, está aquí afuera y hay mucha gente que la abraza y que llora y que están serios y tristes y también abrazan a mamá y a papá. Mamá y papá también lloran mucho y se abrazan y a mamá también le duele la cabeza y está triste y parece que no llora porque lleva las gafas de sol que me gustan y que me pongo a veces, pero sí llora y luego en casa llorará también y se quitará las gafas y irá a mi habitación y verá las fotos de la playa, las fotos que seré, y pensará en mí y llorará. Y yo también pienso en mamá y en papá y en que están tristes y ven cómo me meten aquí adentro a lo oscuro y el fuego y que me quemo. Pero yo no quiero que estén tristes y no quiero que lloren, no me gusta, es feo, no quiero que lloren porque no me duele, no me duele nada, y no tengo miedo. Pero mamá y papá no lo saben, no lo saben, y eso sí que es triste, que yo lo sepa y ellos no. Que esto no es malo, y que yo no estoy triste y que he jugado y que así está bien.